jueves, 14 de febrero de 2013

Tú eres un hombre de conocimiento, un hombre cabal. Pero la razón ha abandonado este mundo hace bastante tiempo. La maldición de Muerte en Vida ha asolado el planeta desde hace ya unas semanas, los zombies han pasado de ser un mito de algunas películas de terror, a convertirse en una epidemia real que asedia las grandes ciudades de todos los continentes. 
Cuando las normas básicas de la naturaleza fueron violadas, la locura se apoderó del planeta.
Los gobiernos han caído. Los principales líderes religiosos han entrado en histeria y no son capaces de aportar un válido discurso ante la nueva situación mundial.
De una manera, no se sabe aún cuál, los muertos han regresado a la vida, y son una verdadera amenaza para los vivos. El absurdo de toda aquella situación se ha vuelto una realidad diaria para las personas que sobrevivían en las zonas infectadas.
Algunos sectores burocráticos pensaban que podían hacer frente a esta amenaza. Trataban de usar a los sujetos afectados en diversos experimentos, o incluso haciendo trabajo social, para que pagasen a la sociedad el daño que habían causado por esa demencia inexplicable. 
El problema es que, todos estos métodos para enfrentarse a la realidad zombie tan sólo evidenciaban la incapacidad del Sistema para hacer frente al problema de los muertos vivientes. La cuestión, lisa y llanamente, es que los zombies no pueden ser concebidos como ciudadanos, ni enfermos mentales. Ni siquiera podían ser tratados cn las trapias de reinserción habituales.
Le pese a quien le pese, la era de la civilización ha terminado. Aunque lo sistemas democráticos insisten en ejercer, han caído para dejar paso a la ley de los fuertes. Estamos en un terreno inestable de horror y miedo cotidiano,  de héroes fallidos, una etapa donde las personas deben  hallar su propio significado dentro de un vacío de seguridad total.
Ya no son personas, ahora los que quedáis vivos, sois supervivientes.
La santería está en auge.  Los zombies, según tu entendimiento, y pese a que se difunden diversas teorías en los medios de comunciación, son el resultado de religiones donde se practica el vudú, y, a su vez, resultado de un hechicero que mediante santería ha resucitado a los muertos para que sigan sus comandos.

domingo, 13 de enero de 2013

¿Quieres saber lo que es la felicidad? Es despertarse en medio de la noche sin ninguna razón, estar bajo las sábanas y sentir el calor de la otra persona cerca de ti. Te das la vuelta y le ves en su estado más vulnerable, más pacífico, y más inocente. Respirando como si el peso del mundo  no estuviera repartido en ninguno de vuestros hombros. Sonríes, le das un beso lo más suave posible, lo suficiente como para no despertarle. Te das la vuelta con una mueca involuntaria. De repente, sientes un brazo que te rodea alededor de la cintura, sintiendo que no hay mejor sentimiento que ese.

martes, 18 de diciembre de 2012

Como muchas chicas, o no, no lo s´ñe, tengo un grave problema de autoestima. No lo puedo entender, porque tengo unos amigos que me aprecian, un novio que me quiere, una familia que me aoya y estoy estudiando lo que supuestamente me gusta. Pero está ahí. Quizá sea porque siempre fui la gordita de la clase, con la cara de pan, con os ojos más negros, con el pelo más rizado y con las patas mas cortas y gorditas. Siempre. Tengo otras cualidades, esta vez buenas, pero, en mi cabeza, las malas siempre las superan. No puedo soportar la mínima mención de que una tía "esté buena" delante mío, y sinceramente, me odio por eso. Veo y pienso cómo las chicas delgadas con pelos lisos y piernas equilibradas sonríen, con sus perfectas sonrisas y su perfecto estilo, y luego estoy yo ahí, que me sobra por todos los lados. Otra vez estoy escribiendo una mierda de texto desde el más profundo rincón de mi -envenenada- alma. Lloro, de rabia. Y me detesto. realmente me detesto. Quiero a mis amigos, a mi familia, y quiero -cada día más- a mi novio. Pero no me quiero a mí misma, no me quiero nada. Ojalá a veces hubiera sido la niña normal, con una belleza normal, y que por lo menos, fuera el "yo me la follaba" de algún gilipollas. Hay días, y "días". Y hoy es uno de los segundos.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La mentira de los adultos

Cuando pasas a ser adulto, te ves obligado a firmar un pacto. Vas a mentir, a mentir mucho, y  los demás adultos mentirán contigo.  Hablarás con palabras que tu crees que tienen significado, pero su significante está vacío. Y estás condenado a ello, será tu pequeña celda sin barrotes. Firmarás, claro. Piénsalo. Todos los adultos mienten a los niños. Sobre todo en Navidad. Ese gran espectáculo, cargado de luces epilépticas, farándula, y amargos dulces chocolates escondidos en calendarios de adviento, envuelto todo esto en papel brillante que nos atrae como urracas. Y dicen que se escuchan cascabeles. Yo, discrepo. Se oye el choque del dinero, que pasa de unas manos sucias a otras manos sucias. Es la suciedad que la sociedad nos aporta. Y los adultos, siguen mintiendo. Nos enseñan que las mentiras son malas desde bien chicos, pero, eh, ¿qué me decís de los Reyes Magos? ¿y de Santa? Disfrazan nuestras ilusiones con guirnaldas y matasuegras de mentiras. ¡Mentiras, sucias mentiras! 
Es una pena. Es una pena, porque yo, ya soy legalmente adulta. Feliz Navidad.

lunes, 19 de noviembre de 2012

¿Qué es lo más divertido que podemos hacer las personas sin quitarnos la ropa?

Soy un acto de desaparición mal hecho. Similar a cuando el gato se come un canario y su tos está llena de plumas. No sé desprenderme, no sé dejar atrás. Seguramente, sea porque vales tu peso en oro; sólo hay que decírselo a mis párpados, porque cuando cierro los ojos, tú siempre estás detrás de ellos. Dejaré la revolución para mi cama, y la locura para los conejos. Dirigiré esa revolución, no habrá más guerra, no habrá más ropa, me aseguraré de que las cremalleras crujen. Nunca había escuchando un sonido mejor que mi nombre saliendo de tu boca. Te defenderé, yo mataré guarras por tí; en esta enfermedad que eres tú, yo soy el glóbulo blanco que lucha como el más poderoso y ambicioso guerrero por tí. Prometo, que nunca me volverás a recibir con los ojos de caleidoscopio, brillantes de pura tristeza. Juro, por Dios, que quemaré el dinero en efectivo, para conspirar contra tu cuerpo esta noche. Ellas saben, tú sabes, yo sé, que no se parecen a mí. Ni final agridulces, ni principios salados. Mejor períodos de cocinar, de dolor de espalda causado por la basura de colchón y su crujir de muelles. Prefiero dedicarte mis delirantes palabras, que una canción escrita por una máquina en Londres. Prefiero que mi propio piano sea el que conoce algo que ni yo misma sé. ¿Qué es lo más divertido que podemos hacer las personas sin quitarnos la ropa?

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Me gustaba tener a una musa siempre pendiente de mí. Me protegía, me cuidaba, y me dejaba tiempo para reflexionar sobre si el ojo del personaje que estaba retratando tenía el suficiente brillo, o su mirada era de un monigote hecho en papel. Me hacía pensar. Ahora, cuando se supone que dicha musa ha de esta conmigo, me abandona. Cuando la necesito, se independiza. Mis figuras, son inexpresivas. Mi cabeza, me duele. Mis manos, son lo más sumamente torpe que jamás he sentido. No puedo controlar mis lágrimas. Cuando algo en tu vida va totalmente bien, el otro extremo, seguramente, se esté desmoronando. Mi cara está mojada mientras escribo esto, y no está lloviendo (aunque la lluvia es algo que Salamanca debe considerar como tendencia). Mi pequeña musa se ha ido... Se ha ido, pero volverá. Será que no tengo la suficiente fuerza como para abrir la caja de Pandora del todo, que sólo la he destapado lo más mínimo. Pero si me ejercito en esta miseria que tengo ahora por neuronas quizá consiga abrirla del todo y desatar la nebulosa de terror, frustración, arrepentimiento, y miedo. Ya la he rozado una vez, he tanteado con ella un poco, lo suficiente como para saber que no me gusta. Como la primera vez que fumé... Igualito. Echar de menos ya no es mi problema,  a eso me acostumbré hace tiempo, igual que a sentirme un poco apartada. No es que esté apartada, es que yo sí que tengo ese punto de anti-social. No me gusta que se hable de otras mujeres fantásticas, no me gusta ser una pobrecita, y no me gusta llorar. Pero lo necesito. Necesito que mi musa vuelva. Nevesito volver a  tener esa fuerza que antes se suponía que me caracterizaba. Necesito desaprender, y necesito coger aire. Y cerrar los ojos. Porque frívolamente, todo me va bien, y es sólo mi cabeza. Tengo miedo porque me han enseñado a tener miedo. Y soy débil. Lo reconozco. Ni siquiera sé si estoy aertando con mis decisiones, y todo esto es de gran magnitud, o que, simplemente, he tenido un mal día.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Me gusta beber té sola, y leer sola. Me gusta ir sola en el bus, y caminar sola hacia casa. Me deja tiempo para liberar mi mente. Me gusta comer sola, y escuchar música sola. Pero cuando veo a una madre con su hijo, a una pareja, o dos amigos riendo, me doy cuenta de que, por mucho que me guste estar sola, no me gusta sentirme sola. El cielo es precioso, pero las personas están tristes. A veces me gusta estar sola porque sé que no estoy sola.
 

Made by Lena