Pequeña chica, ¿por qué lloras? Dentro de tu resquebrajada alma, tu corazón está muerindo. Pequeña... Pequeña. De amor y navajas de afeitar, tu sangre está saliendo. Corre por ahí, y luego encuéntate a tí misma con tu cara en algún desagüe de un bar lleno de ponzoña.
Eres un extravío de la salvación armada, aunque sabes que el hogar es el mejor lugar... Cuando no tienes otro donde ir. Niña, niña. El cielo se desmorona, y el único bote salvavidas está pescando. Sin ritmo ni razón, tus sangrientos ojos muestran tu yo lleno de traición. Pequeña chica, eres una mentirosa. Una sucia drogadicta predicando al coro. Los rastros de sangre, siempre llevan a tu casa. Como las lágrimas de rímel...
domingo, 31 de octubre de 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
Tú.
Esa persona incréible que eres, aunque tú no sepas lo realmente impresionante que en realidad eres. Tus ojos, tu cuello, lo alto que eres. Tu sonrisa, tu risa. La manera en la que cantas las canciones que te gustan, y el sarcasmo que colorea cada una de tus palabras. Nunca antes te lo había dicho; amo cada pequeño detalle de tí, mucho más de lo que me quiero a mí misma.
Esa persona incréible que eres, aunque tú no sepas lo realmente impresionante que en realidad eres. Tus ojos, tu cuello, lo alto que eres. Tu sonrisa, tu risa. La manera en la que cantas las canciones que te gustan, y el sarcasmo que colorea cada una de tus palabras. Nunca antes te lo había dicho; amo cada pequeño detalle de tí, mucho más de lo que me quiero a mí misma.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Te veo desde el cielo, y me pregunto cuánto tiempo me llevará volver a casa. Esperaré sobre una hora en el carrusel, mientra enciemdo un cigarro, porque el tráfico es un verdadero infierno. Pero yo no quiero nada más que la puerta de casa se abra y ver tu cara. Tu siempre limpias la lágrimas de mis ojos. Y sueles decir que a veces sólo hace falta una llamada telefónica, para que deje de llorar pensando que estoy sola. Me pregunto cuánto tiempo me llevará volver a casa.
¿Podrías, por favor, sacarme de este lugar? Quiero volver a casa. No puedo soportar ni un segundo más esa mirada en sus caras. Si hay algún tipo de Dios... ¿estará contento cuando nos mira desde ahí arriba? ¿Es bueno recordando nombres? ¿Su raza preferida es la caucásica? ¿Crees que ahora está interesado, o crees que le aburrimos? ¿Le gustará lo que ve? ¿Piensa que lo que hacemos es una pérdida de tiempo? ¿Sigue dicidiendo quién tiene razón y quién no? Yo creo que ha perdido autoridad. Se que mucha gente ha muerto en su nombre, y antes de aquel Septiembre. Se que esto está durando demasiado.
Y bueno. Ahora te veo desde la tierra. Ha caído ceniza en mi asiento, y el tráfico se está volviendo fluido.
¿Podrías, por favor, sacarme de este lugar? Quiero volver a casa. No puedo soportar ni un segundo más esa mirada en sus caras. Si hay algún tipo de Dios... ¿estará contento cuando nos mira desde ahí arriba? ¿Es bueno recordando nombres? ¿Su raza preferida es la caucásica? ¿Crees que ahora está interesado, o crees que le aburrimos? ¿Le gustará lo que ve? ¿Piensa que lo que hacemos es una pérdida de tiempo? ¿Sigue dicidiendo quién tiene razón y quién no? Yo creo que ha perdido autoridad. Se que mucha gente ha muerto en su nombre, y antes de aquel Septiembre. Se que esto está durando demasiado.
Y bueno. Ahora te veo desde la tierra. Ha caído ceniza en mi asiento, y el tráfico se está volviendo fluido.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Todos sabemos que en ciertas ocasiones, quizá momentos contados,quizá constantemente, quizá continuamente; necesitamos un te quiero que provenga de algo más que un amigo, de esos que se asemejan a un terremoto, a la sensación de "aquí viene la tormenta". Que te digan te quiero de la forma que ya está perdida, que te lo digan con el viento jugueteando como si fuera un pequeño animal en la arena, que te lo digan con el Sol, que sonríe en todas las caras incoentes, que te lo digan con las plantas cubiertas con repentino rumor, que te lo digan con el agua, con la alegría, con el miedo, con el hastío, que te lo digan entre palabras difíciles y que aun así no baste, que te lo digan más allá del olvido.
Por favor, ven como si fueras una nota efímera, como algo que yo nunca escribí, y que sea tóxico.
Por favor, ven como si fueras una nota efímera, como algo que yo nunca escribí, y que sea tóxico.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Se llamaba Chico, o así le llamaban sus amigos de aquel antro en el que tocaban jazz. Nunca supe su verdadero nombre... Pero ¿qué mas da?. Me dio algo mucho más importante, la lección más valiosa, y rara, que me han dado en la vida. Se acercó a mí con esos aires de pájaro libre, que viene, que va, que esquiva todo, que nunca para. Alguno de sus amigos susurró que en Viena estaba cantando Ella Fitzgerald. Bien, mientras chascaba los dedos y sonreía de aquella manera, cantaba, o recitaba, o acompañaba a aquel viejo saxofón, y la letra era esta:
No es necesario tener dinero para actuar en este mundo. No es necesario ser delgada, si es que quieres ser mi chica. Sólo debes estar feliz, aunque a veces cueste. Sólo recuerda sonreír, sonreír, sonreír, es suficiente para empezar. Así que si no vistes bien, no te deprimas, y si tu vida no es cocinar, aquí habrá mucho pescado. Sólo debes estar feliz, así que no frunzas el ceño. Sólo recuerda sonreír, sonreír, sonreír, y pon el mundo a girar. Sólo recuerda sonreír, sonreír, sonreír ¡Vamos! Enséñanos los dientes y lo que llevas dentro. Porque todos tienen problemas, así es como la historia avanza, no es necesario usar telescopios, para ver que hay más allá de tus “no”. Porque si te sientes feliz, esa es la forma de salir adelante. Sólo recuerda, sonreír, sonreír, sonreír. Eso hará las cosas más fáciles, cuando te sientes mal.
martes, 28 de septiembre de 2010
Imagináte esto, imáginate un banco que cada mañana, te deposita en tu cuenta 86.400.000 euros, pero que no te permite que dejes un saldo, de modo que cada noche retira el dinero que no pudiste gastar durante el día. ¿Que harías?
Pues naturalmente, intentarías gastar hasta la última moneda de céntimo. Pues bien, todos tenemos ese banco. ¿Y sabes cómo se llama? Se llama tiempo. Todas las mañanas te da 86. 400 segundos, y cada noche se queda los ratos que no empleaste, los que ni siquiera has utilizado.
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